Voces y memorias

Aquí se presentan videos que recogen voces, imágenes y fragmentos de memoria vinculados al libro. Un espacio para escuchar, ver y sentir aquello que no siempre puede decirse con palabras, pero que hace parte esencial de la historia.

Tere La Torre

Entrevista

Tere La Torre fue la educadora de los niños de tercero y, en algunos momentos, de cuarto grado. Se distinguió siempre por su compromiso profundo con la formación de sus estudiantes, por su exigencia amorosa y por una entrega total a cada niño que pasó por sus manos.


Las olimpiadas anuales eran una de las experiencias que mejor reflejaban su vocación. Para Tere, educar iba más allá del aula: las noches se llenaban de entrenamiento de ping-pong y los días de voleibol, disciplina, constancia y trabajo en equipo. Cada práctica era una lección de vida, donde el esfuerzo y la perseverancia tenían tanto valor como el resultado.

Aunque no estuve en su grupo, fue una de esas educadoras que uno desea tener como maestra. Su forma de acompañar, de exigir con sentido y de creer en las capacidades de los niños dejó una huella que trascendió el tiempo escolar.


En esta entrevista, Tere La Torre comparte su mirada sobre la educación, el compromiso con la infancia y las experiencias que marcaron su camino como educadora. Su voz nos permite comprender cómo la dedicación, la pasión y la coherencia pueden transformar la vida de los estudiantes y permanecer en la memoria mucho después de haber salido del colegio.

Hermana Mirta

Entrevista


Hoy quiero compartir con ustedes una conversación muy especial. A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas que dejaron huellas profundas, pero hay una que ha permanecido siempre: la Hermana Mirtha. A quien con cariño llamo Mirthis. Ella fue una de las presencias más luminosas de mi infancia, en los años del internado del Campestre, cuando el mundo parecía tan grande y yo tan pequeña, ella estaba allí: con una sonrisa serena, una palabra justa, una mirada que calmaba el miedo. Han pasado los años y seguimos unidas; hoy mis hijos la llaman cariñosamente ‘la abuelita monjita’. Es mi consejera paciente, la mano que me acompaña en silencio.

Quiero que, al escucharla, sientan la ternura y la fortaleza de una mujer que ha entregado su vida al servicio. Ella representa la ternura que nunca se apaga, la fe que acompaña sin imponer, el cariño que permanece, aunque pasen los años. Este encuentro no es solo una entrevista; es un abrazo del pasado al presente, un regalo de gratitud para quien, sin saberlo, fue parte de mi destino.

Escuchar a la Hermana Mirtha es volver al refugio de la infancia. Su voz, suave y serena, guarda la memoria de los días en que el amor se expresaba en gestos sencillos: una oración, una sonrisa, una palabra de aliento.

Esta conversación es un regalo para quienes leen mi historia, pero, sobre todo, un homenaje a quienes dedicaron su vida a cuidar y a creer en los niños de la Beneficencia.

Esta charla no es una entrevista formal: es un encuentro entre dos almas que se siguen juntas después del tiempo. Monjita Mirtha, gracias por aceptar este espacio, y por seguir siendo parte del manto que me cubrió.

Profesor Flaminio

Entrevista


El profesor Flaminio hizo parte del Instituto Campestre como maestro de Ciencias Sociales y Educación Física. Su presencia estuvo siempre marcada por una cercanía especial con las religiosas de la Presentación y por una forma de enseñar que trascendía los contenidos académicos para convertirse en acompañamiento humano.

Más allá del colegio, Flaminio regaló sus tardes a los niños de educación especial en la Quinta, en Sibaté, utilizando un balón como herramienta de transformación. En cada juego, en cada entrenamiento, sembró disciplina, esperanza y sentido de pertenencia, demostrando que el deporte también puede ser un camino para cambiar vidas.

Conocedor profundo de la Beneficencia de Cundinamarca, su compromiso social se reflejó también en Boquerón, nuestro paraíso de vacaciones, donde acompañó y apoyó la granja experimental. Allí, el aprendizaje se mezclaba con la tierra, el trabajo en equipo y el cuidado de lo vivo, dejando enseñanzas que iban mucho más allá del aula.

El profesor Flaminio es de esos maestros que permanecen para siempre en la memoria: su bigote inconfundible, su entusiasmo constante y su manera cercana de estar con los niños lo convierten en una figura entrañable. En esta entrevista, su voz nos invita a recordar que educar es, ante todo, un acto de generosidad y presencia.

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Este libro está dirigido a:


• Quienes crecieron en instituciones de la Beneficencia.
• Educadoras, religiosas, maestros y maestras.
• Personas interesadas en la memoria histórica y social.
• Lectores que creen en la gratitud como forma de narrar la vida.
• Quienes desean comprender la importancia de los refugios que cuidaron a miles de niños.
• Personas interesadas en las historias de superación personal.

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